Diciembre 2025.- La Fundación ROC ha llevado a cabo una nueva brigada quirúrgica en el Hospital Mario Catarino Rivas (HMCR), en San Pedro Sula (Honduras), destinada al tratamiento de patologías urológicas complejas en pacientes sin acceso a cirugía especializada. La misión ha estado protagonizada por un equipo multidisciplinar de profesionales hondureños y españoles.
Cirugías que devuelven dignidad y calidad de vida
Durante la brigada se han realizado intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, entre las que destacan:
- Cuatro reparaciones de estenosis de uretra complejas en pacientes que llevaban años orinando a través de un catéter en el abdomen (talla vesical). Entre ellos:
- Un joven de 26 años afectado por una estenosis uretral compleja secundaria a traumatismo perineal y quemadura severa.
- Una mujer con estenosis secundaria a trauma obstétrico.
- Dos varones con estenosis traumáticas tras accidentes graves.
- Dos nefrectomías (extirpaciones de riñón) en pacientes con riñones no funcionales, infectados y con múltiples cálculos.
Todas las cirugías se realizaron empleando material quirúrgico local del HMCR, complementado con material donado por compañías colaboradoras, gestionado gracias al apoyo de la Fundación ROC.
Formación médica: sembrar futuro
Además de la actividad asistencial, la brigada ha tenido un importante componente docente. Se impartió un taller de historia clínica y urología básica dirigido a alumnos de 6º de Medicina de la Universidad Católica de Honduras, reforzando así la formación de futuros profesionales sanitarios del país.
Consulta y seguimiento: historias que emocionan
La actividad se completó con consultas médicas para valoración de pacientes programados para cirugía y revisión de pacientes intervenidos en brigadas anteriores.
Entre estos últimos destaca el caso de un paciente operado hace un año de una estenosis de uretra tras un traumatismo perineal severo. Tras tres años orinando a través del abdomen, hoy puede hacerlo de forma natural. Este paciente viajó desde Corintos, en la frontera con Guatemala, únicamente para agradecer al equipo médico el cambio radical que la cirugía ha supuesto en su vida.
La otra cara de la realidad: sombras que conmueven
La brigada también ha sido testigo de la dureza del contexto social. Una paciente programada para una nefrectomía por un gran tumor renal no pudo ingresar el día previsto debido a una repentina y profunda tragedia familiar que la llevó a priorizar el duelo y el acompañamiento de los suyos. Aun así, expresó su voluntad de regresar para someterse a la intervención cuando las circunstancias se lo permitan.
Un equipo médico unido a ambos lados del Atlántico
La brigada ha contado con la participación de urólogos del HMCR, los doctores Keemberlee Vilchez y Mario Ramos; urólogos españoles, los doctores Vital Hevia, Manuel Hevia, Ana Domínguez, Alejandro Sánchez Pellejero; y anestesistas, los doctores Isabel Munguira y Jorge Cortijo.
Dos equipos perfectamente coordinados que, pese a estar separados por más de 8.000 kilómetros, han trabajado como una única unidad con un objetivo común: mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades urológicas graves.
Agradecimiento, fe y compromiso
En un entorno marcado por la pobreza y la falta de recursos pero profundamente humano y solidario, se respira un agradecimiento constante hacia los profesionales sanitarios. La fe y la esperanza acompañan cada paso de pacientes y familias que ven en estas brigadas una oportunidad real de curación.
Desde la Fundación ROC seguimos firmemente comprometidos con el desarrollo de proyectos de cooperación sanitaria sostenibles, basados en la asistencia, la formación y la colaboración con los profesionales locales, convencidos de que la medicina puede —y debe— cruzar fronteras.



